Mi anterior post lo escribí con todo aún muy reciente. El cansancio de tantos días preparando el Montjuïc Revival, Auto-Retro, la moto, con la emoción de haber rodado aunque sólo fuese durante media hora en nuestro mágico circuito, con el cabreo de la absurda decisión del ayuntamiento y de la guardia urbana (si, con minúsculas), con los buenos recuerdos de los momentos vividos desde el Viernes en Montjuïc, etc, etc, etc.
Sinceramente, tenía mis dudas de que en el futuro pudiésemos tener la oportunidad de repetir, y de ahí el título: "Terminó Montjuïc ?".
Pero pasados ya 3 días desde la desacertada decisión del ayuntamiento de Barcelona y habiendo madurado todo lo sucedido, ésta mañana mientras conducía hacia el trabajo iba pensando en todo ello y vi claro que NO!...esto no puede terminar así. Sería totalmente injusto para todos; La organización, el público, los participantes, Barcelona, etc.etc.etc...
La cuestión es que a mediodía mientras comía y repasaba los posts en el foro de Rallyclassics, he leído uno que me ha reafirmado en todo lo que estaba pensando y que me gustaría compartir con todos vosotros. Lo ha escrito Jose Luís Marcó ("josele" en el foro), y creo que no le falta ni una coma.
Me gustaría que ésta reflexión llegue a todo el mundo, por lo que os pido a todos los que lo leáis que lo hagáis extensivo a vuestras amistades y lo compartáis en cuantos más sitios mejor.
VUESTRO MONTJUÏC REVIVAL: Por Jose Luís Marcó
Quisiera compartir con vosotros lo que para mí, ha significado, y significa aún hoy, el Montjuic Revival: VALORES.
Esta
ha sido la secuencia: Generosidad, Visión, Iniciativa, Trabajo, Lucha,
Compartir, Ilusión, Humilde Satisfacción por el trabajo bien hecho (no
orgullo), Dolor y Solidaridad, Comprensión y empatía, Tristeza sin
rencor alguno, y lo más importante, Levantarse de nuevo para volver a
iniciar el círculo.
Todo esto es lo que nos exige este mundo en
el que vivimos, hasta que alguien nos pare definitivamente entre la
ilusión y la satisfacción. Esperemos que algún día suceda para nuestro
querido Circuito de Montjuic. Por el bien de Barcelona.
Permitidme ahora describirlos uno a uno, compartiendo con vosotros lo vivido en estos tres últimos años.
*
Generosidad. Por ella el título del hilo. De ti y de todos, de nadie
para reclamarlo de forma excluyente, como parece que algunos han
intentado. No inicias un proyecto así de iluso, utópico, inalcanzable a
primera vista, si no es movido por el motor imparable de las ganas de
hacer algo por y para los demás, aficionados, conciudadanos, ciudad,
país, cultura. Por Barcelona, por nuestro pequeño gran país, por todos
vosotros.
* Visión. Es un sueño que te hace levantarte y andar, con
el anhelo imparable de alcanzarlo. La visión ofrece, a quien es capaz de
moverse, una realidad alcanzable. La visión es la fuente de la creación
humana, la diferencia entre la riqueza vital y el languidecer día a
día, esperando tu momento final.
* Iniciativa. Con esa energía que
sale de dentro, y te hace autosuficiente, sin que necesites de los
demás. Quien hoy es alcalde de Barcelona, ganó las pasadas elecciones
apelando a la iniciativa cada uno de nosotros para levantar esta ciudad
del letargo y la crisis. Las urnas le dieron la razón, algunos
barceloneses absorbieron su mensaje.
* Trabajo. Fruto de la voluntad,
consciente de que las cosas nunca vienen dadas, sin mirar atrás ni
perder un instante. El trabajo es a favor de la creación y en contra de
nadie. Y trabajo ha habido mucho, muchísimo. Este Montjuic Revival lo
han llevado a cabo un número reducidísimo de personas que no han
escatimado horas ni han reclamado compensación a cambio. No la había,
puesto que crear algo así, en una coyuntura como la actual, era hacer el
milagro de los panes y los peces con los escasísimos recursos que la
crisis pone a disposición.
* Lucha. Esta sí es contra alguien. Pero
nunca por ti iniciada, la lucha que asociamos a un valor positivo es
aquella que te protege de los que te quieren tumbar. Es fácil de
imaginar los sentimientos negativos que se han despertado en contra de
este grupo, de mayor intensidad cuanto más real se hacía la cosa.
Envidias, palos en las ruedas en forma de cartas a las autoridades,
intrigas, comentarios de desánimo, descorazonadores, miseria humana en
su máxima expresión. Contra todo esto se ha luchado.
* Compartir.
Nadie es capaz de hacer algo grande sin un equipo. Nadie vale más que
los demás. Compartir es generosidad y grandeza, al reconocer la propia
nimiedad. Trabajo de comando donde lo único que vale es el éxito de la
misión, con la imprescindible negación del mérito propio.
* Ilusión.
La que vimos en los niños de 4 añitos, acompañados de un padre orgulloso
y sonriente, que te piden tocar el coche. O la que de hecho nadie pudo
ver, por invisible, porque en realidad flotaba en el ambiente. El
viernes por la noche, con las fuentes y la magia de Montjuic, el sábado
por la mañana, con la multitud rodeándote, transmitiendo el calor con su
presencia.
* Humilde satisfacción. Todo había salido bien. La
parrilla de 254 inscritos, en una primera edición, dejaba al Rally de
Monte Carlo, La Mille Miglia o el Goodwood Revival, indiscutibles
líderes mundiales en eventos para coches clásicos, como algo a nuestro
inmediato alcance. Cuatro folletos en Le Mans, escasos anuncios en
revistas, los que se pudieron pagar, y el resto lo hizo la magia de
Montjuic. No hay lugar para el orgullo. De nuevo, los promotores eran
meros facilitadores de algo que les superaba infinitamente en grandeza.
*
Dolor y Solidaridad. Al percatarse del infortunado accidente que
acababa de hacer daño, mucho daño, tanto a quien se debatía contra sus
serias heridas, como a sus familiares y a todos nosotros con ellos.
*
Comprensión y empatía. Con quien se enfrentaba a la toma de una
decisión, jamás deseada por nadie. Ni hay lugar alguno para la crítica,
puesto que quien tomaba la decisión de cancelar el evento era quien más
había ayudado para que éste hubiera sido posible. Cada uno debe ponerse
en el lugar del otro, y comprender que muy posiblemente de estar en su
lugar, los condicionantes que influyeron nos hubieran forzado a una
decisión similar.
* Tristeza. Nos invadió, nos abatió. La tarde del
sábado fue dura. ¿Ese sueño, esa visión había sido un espejismo? ¿Lo
habíamos vuelto a perder para siempre? Debemos negarnos a aceptarlo!
Muchos
fueron vistos como acabo de describir. Al día siguiente toca levantarse
para volver al principio; personalmente sigo y seguiré comprometido en
la recuperación de un valioso patrimonio que esta ciudad ha tenido
aletargado por cuatro décadas. Amb seny. Sin carreras, trabajando con
profesionalidad y minimizando los riesgos, Barcelona debe recuperar esa
ilusión. Un tercio de los inscritos hicieron cientos de kilómetros para
vivirlo, viniendo de toda Europa.
Jochen Mass nos dijo el sábado
por la tarde: “No comprendo nada. Ustedes tienen aquí algo que es tres
veces mejor que Montecarlo, pero parece que aún no se han dado cuenta.
Por ubicación, entorno y circuito, es LO MEJOR DE EUROPA”. ¿Lo dejaremos
perder?
Pidamos a los políticos, a la prensa, a los aficionados y
a los que no lo son, que vean que es un tesoro para Barcelona y
Catalunya. Siento en el alma el daño de quien padece, y rezo por su
recuperación. Pero el riesgo yo lo quiero correr. Merece la pena. ¿Quién
cuestiona los Sanfermines por motivo del riesgo que allí se asume? Son
parte de su cultura, sí, pero también el motor es parte de la nuestra, y
además ligada a nuestra industria y a la manera como en este país nos
ganamos la vida. Dejemos libertad, que cada uno asuma su
responsabilidad, y no nos dejemos arrugar por el riesgo. Hacerlo es
empezar a morir como país.